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La SENEP alerta de que la narcolepsia puede empezar en la primera infancia
La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) ha alertado de que la narcolepsia puede empezar en la primera infancia, y recuerda la importancia de detectar a tiempo sus síntomas para una mejor calidad de vida de los pacientes y de sus familias, ante una afección que asegura que actualmente está «infradiagnosticada» y de la que «muchos pacientes se enteran cuando ya son adultos».
Así se ha mostrado la Sociedad con motivo del Día Mundial de Narcolepsia, que se celebra el 22 de septiembre. En este sentido, la portavoz de la SENEP, Milagros Merino, ha explicado que en la narcolepsia tipo 1, la más frecuente, los pacientes presentan un déficit de hipocretina, una sustancia química cerebral producida en el hipotálamo, y que ayuda a mantener la vigilia.
Además, la especialista ha precisado que la prevalencia de la narcolepsia a nivel internacional de niños y de adultos es entre 25-50 sujetos por cada 100 000 habitantes, si bien insiste en que la mitad de los pacientes suelen comenzar los síntomas en la infancia. «No se sabe la prevalencia en niños porque en gran parte de los casos no se diagnostica en ese momento, y muchos adultos reconocen que los síntomas empezaron en la edad escolar», apunta esta neurofisióloga clínica y especialista en medicina del sueño.
Al hilo, Merino ha advertido sobre la importancia de diagnosticarla a tiempo, ya que actualmente esta conlleva, de media, unos cinco años de retraso en el diagnóstico, si bien hay personas, según comenta, que han obtenido la confirmación del mismo hasta una década después del inicio de los síntomas.
La también miembro del Grupo de Trabajo de Sueño de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica sostiene que hay dos picos de incidencia en la aparición de los primeros síntomas de narcolepsia: a los 15 años y a los 35, aunque reitera que pueden aparecer antes, e incluso en la primera infancia.
PRINCIPALES SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO ACTUAL
En concreto, un síntoma de la narcolepsia en niños es que empiecen a dormir más de la cuenta, y casi al mismo tiempo a engordar de forma aparente, tal y como destaca Merino. Igualmente, y en el caso de la narcolepsia en los menores, dice que son muy característicos los episodios de debilidad ante la risa; el que realicen gestos extraños, como sacar de pronto la lengua o muecas a nivel facial; además de un sueño alterado y con muchos despertares.
«Me llama siempre mucho la atención en consulta cuando, ante un caso de sospecha, pregunto a los padres si su hijo duerme mucho, y me contestan afirmativamente. Además, hay que estar alerta porque un niño que se duerme en clase es un menor que no aprende, y la repercusión es enorme en la infancia», avisa la experta en medicina del sueño.
En esos casos, y siempre ante la duda, la doctora Merino recomienda acudir al pediatra o a un neurólogo pediátrico, o a un especialista en medicina del sueño, quien podrá determinar la necesidad de llevar a cabo las pruebas pertinentes para el diagnóstico: «Se realiza bajo sospecha clínica y, para ello, es precisa la realización de una buena historia clínica, y la confirmación con una polisomnografía, y test de latencias múltiples de sueño, o una punción lumbar».
Actualmente, la miembro de SENEP recuerda que la narcolepsia no tiene cura, si bien existen tratamientos que permiten controlarla y que los menores puedan disfrutar de una vida normal. «Desde hace tres años hay nuevos protocolos para el tratamiento de la narcolepsia en menores de 18 años, y que abarcan desde fármacos que mantienen la vigilia, hasta para la alteración de los síntomas nocturnos», finaliza Merino.
19 septiembre 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
España prepara traer más niños enfermos de Gaza
La ministra de Sanidad, Mónica García, informó hoy que el Gobierno de España se prepara para traer a más niños enfermos desde la Franja de Gaza.
La doctora García destacó que se trata de la quinta misión española enfocada en niños que no pueden ser tratados en Gaza con traumatismos severos. Estos niños “que han sufrido bombardeos, tienen tumores que no pueden tratar en su país, con cardiopatías».
En ese sentido, la ministra de Sanidad recordó que España ya trajo a medio centenar de menores desde Gaza para darles la asistencia necesaria.
El Ejército del Aire español envió a fines de julio pasado un avión medicalizado a Amán. capital de Jordania, para trasladar a 13 niños gazatíes enfermos junto a sus familias a España.
Una iniciativa que se desarrolla desde 2024 y que la semana anterior contó con el respaldo de una declaración de emergencia del Gobierno nacional, para la atención sanitaria a enfermos o heridos procedentes del conflicto armado de Gaza, en particular infantes.
El programa abarca servicios de transporte, acogida temporal con alojamiento, manutención y cobertura de otras necesidades básicas, acompañamiento e intervención social, junto con atención psicológica y jurídica, traducción e interpretación.
18 septiembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
Vietnam trata con éxito cáncer de sangre mediante inmunoterapia CAR-T
Por primera vez en la historia, Vietnam logró tratar con éxito, y mediante el empleo de la innovadora inmunoterapia CAR-T, el cáncer de sangre, en este caso en una menor de edad, se conoció hoy aquí.
El logro se alcanzó en el Hospital de Transfusión Sanguínea y Hematología de la sureña Ciudad Ho Chi Minh, donde fue atendida una niña de 12 años diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda de células B de alto riesgo.
Según detalló el director de la institución médica, Phu Chi Dung, la paciente recibió primero quimioterapia y luego un trasplante de médula ósea parcialmente compatible donado por su padre, pero la enfermedad reapareció por segunda vez.
Tras más de un año de tratamiento con células CAR-T, su salud se ha estabilizado y permanece bajo estrecha supervisión médica en el citado hospital, indicó la agencia de noticias VNSA al dar a conocer la información.
La terapia con células CAR-T, una forma avanzada de inmunoterapia que exhibe alentadores resultados en varios tipos de cáncer difíciles de tratar, se basa en la utilización de las propias células inmunitarias del paciente modificadas en el laboratorio para atacar de manera más eficaz las células cancerígenas.
En la actualidad se utiliza en casos de cáncer de sangre y de médula ósea que empeoran tras el fracaso de otros tratamientos, o cuando reaparecen la leucemia linfoblástica aguda en niños y adultos jóvenes, algunos linfomas en adultos y el mieloma múltiple en adultos.
Al tratar estas formas graves y potencialmente mortales de cáncer, la terapia CAR-T ha mostrado resultados muy prometedores, incluso impresionantes en algunos casos, al lograr la remisión prolongada de la enfermedad con una toxicidad a largo plazo relativamente baja, indicó la propia fuente.
Sin embargo, uno de los mayores retos para el empleo de esta novedosa terapia es su alto costo, ya que la producción de estas células requiere tecnología avanzada y equipamiento especializado.
17 septiembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
Uno de cada seis padres rechaza plan estándar de vacunación en EE.UU., dice encuesta
El sondeo, realizado por el diario The Washington Post y la Organización no Gubernamental KFF entre más de 2 500 padres, destaca la creciente desconfianza de los estadounidenses hacia las vacunas desde la pandemia de covid-19.
Alrededor del 9% ha optado por no darle a sus hijos las vacunas contra la poliomielitis o la triple vírica (sarampión, paperas y rubéola).
Expertos advierten que esto podría provocar el retorno de enfermedades potencialmente mortales que la vacunación infantil rutinaria eliminó en gran medida.
En 2025, Estados Unidos experimentó su peor brote de sarampión en más de 30 años, con más de 1 400 casos confirmados y tres muertes.
Por otra parte, cerca de la mitad de los encuestados indicó no haber vacunado a sus hijos contra la gripe el año pasado, y el 56% dijo no confiar en que las vacunas contra el covid-19 fueran seguras para los niños.
Los padres que han pospuesto o evitado la vacunación de sus hijos tienden a identificarse como republicanos, ser menores de 35 años y muy religiosos, y educar a sus hijos en su casa, según la encuesta.
La gran mayoría de los padres estadounidenses, no obstante, sigue apoyando la vacunación. El 81% opinó que las escuelas públicas deberían seguir exigiendo las vacunas contra el sarampión y la polio.
La resistencia hacia las vacunas creció en Estados Unidos en los últimos años, alimentada en gran parte por afirmaciones falsas que las vinculan con el autismo.
El secretario de Salud del presidente Donald Trump, el escéptico de las vacunas Robert Kennedy Jr., ha contribuido significativamente a propiciar esos temores.
Recientemente destituyó a Sue Monarez, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia nacional de salud pública, debido a las directrices de inmunización.
Monarez testificará ante el comité de Salud del Senado esta semana.
También se reunirá a finales de esta semana el renovado Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), un consejo asesor científico encargado de hacer recomendaciones a los CDC, al que Kennedy dotó de escépticos de las vacunas tras destituir a todo el organismo anterior.
El lunes, los CDC anunciaron la incorporación de cinco miembros adicionales al ACIP, entre ellos figuras que se han opuesto a la obligatoriedad de la vacunación contra el covid-19 y han promovido tratamientos no probados para la enfermedad.
16 septiembre 2025 | Fuente: AFP | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
OPS llama a priorizar cuidados seguros a recién nacidos y niños
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó hoy a los gobiernos, profesionales del sector y comunidades de la región de las Américas a priorizar cuidados seguros y equitativos desde el inicio de la vida.
El llamado tiene lugar en el contexto de la campaña por la celebración este miércoles 17 de septiembre del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, que persigue visibilizar y reducir los riesgos asociados a la atención médica pediátrica y neonatal.
Según los expertos los recién nacidos y niños son muy vulnerables y enfrentan mayores riesgos de daño en entornos de atención médica debido a su rápido desarrollo, necesidades específicas y dependencia de cuidadores y sistemas de salud.
Alertan, además, que un solo error en la atención médica puede tener consecuencias de por vida para la salud y el desarrollo de un niño.
Para el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, “cada recién nacido y cada niño merece cuidados seguros y de calidad desde el primer momento de vida”.
“En nuestra región, errores evitables como fallos en la medicación, diagnósticos erróneos o infecciones asociadas a la atención de la salud amenazan el futuro de los más vulnerables”, dijo, por lo que llamó a cerrar estas brechas y fortalecer los sistemas de salud para protegerlos.
Datos del organismo sanitario muestran que en América Latina y el Caribe, en 2020, el 8,9% de los nacidos vivos —más de 800 000 bebés— fueron prematuros o pequeños, enfrentando riesgos elevados de condiciones prevenibles como sepsis, anomalías congénitas y complicaciones intraparto.
En tanto, la mortalidad neonatal representa más del 50% de las defunciones infantiles en la región, con la prematuridad y la sepsis entre las principales causas. Esta realidad exige atención hospitalaria 24/7, capacitación continua del personal y participación activa de las familias.
Además, medidas simples impulsadas por la OPS como el lavado de manos, la administración de esteroides antenatales, o el contacto piel a piel (método canguro) podrían evitar una proporción significativa de fallecimientos en bebés prematuros.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada 10 pacientes sufre daños —que son prevenibles— en entornos de atención médica, debido a errores en la prescripción de medicamentos, en el diagnóstico o a infecciones asociadas con la atención.
16 septiembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
La vacuna española de la bronquiolitis previene el desarrollo del asma
Un equipo de científicos españoles ha demostrado por primera vez en modelos animales que la vacuna MV130 previene el desarrollo de asma alérgica eosinofílica, y que su efecto protector se mantiene hasta nueve semanas después de finalizar el tratamiento.
Hasta ahora, se sabía que la vacuna era eficaz en infecciones virales y bronquiolitis infantil, pero el nuevo estudio ha demostrado que también tiene un efecto protector sostenido frente al asma, lo que sitúa a la vacuna como candidata ideal para futuros ensayos clínicos.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, ha sido dirigido por Óscar Palomares, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, y hecho en colaboración con científicos de Inmunotek S.L, la empresa española que desarrolla la vacuna.
El asma es la enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias con mayor incidencia en todo el mundo y supone un grave problema de salud pública con alto impacto socioeconómico.
MV130, una vacuna bacteriana polivalente de administración sublingual desarrollada por Inmunotek, ya había demostrado eficacia en la reducción de bronquiolitis infantiles inducidas por virus, pero hasta ahora no se había estudiado su papel en el desarrollo y tratamiento del asma alérgica eosinofílica (la que afecta a los glóbulos blancos del sistema inmunológico).
El estudio, que se llevó a cabo en modelos preclínicos múridos y humanos, ha demostrado que MV130 promueve respuestas inmunitarias innatas y adaptativas no patológicas frente a los alérgenos del polvo de ácaros (HDM), responsables del asma eosinofílica.
Los autores afirman que estos resultados no solo evidencian el potencial de MV130 en la prevención del asma, sino que también aportan conocimiento clave sobre los mecanismos celulares y moleculares implicados en la respuesta inmune frente a alérgenos.
El avance abre la puerta a ensayos clínicos futuros que validen su aplicación en la prevención y tratamiento del asma alérgica eosinofílica.
A su juicio, estos hallazgos sitúan a MV130 como una “alternativa innovadora, segura y eficaz” para la prevención y tratamiento del asma, y refuerzan el potencial de las vacunas bacterianas polivalentes administradas por vía sublingual como estrategia terapéutica de gran relevancia.
16 septiembre 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
Psicólogos alertan sobre las redes: Hay niñas de 9 años luchando contra el envejecimiento
Los expertos alertan sobre el evidente y alarmante efecto de las redes sociales en el aumento de los problemas de salud mental de los niños y jóvenes y abogan por no permitir a los hijos que usen móviles u otros dispositivos antes de los 16 años: «Vemos a niñas de 9 años luchando contra el envejecimiento».
En el encuentro ‘No caigas en sus redes’, organizado por el Consejo General de Psicología de España y la Plataforma Control Z, psicólogos, psiquiatras y otros especialistas han coincidido en que los jóvenes que han hecho un uso problemático de internet y redes sociales son niños menos empáticos, más impulsivos, tienen problemas de comprensión verbal, peor tolerancia frente a la frustración, trastornos de sueño y mayor desarrollo de conductas suicidas, entre otros.
¿Han aumentado los suicidios de los jóvenes como consecuencia de este uso de redes? «Completamente. Los médicos y los especialistas en salud mental están asustados porque los suicidios ya son la segunda causa de muerte entre los jóvenes hasta los 29 años, no solo en España, también en Europa, y las unidades que antes había en los hospitales donde se atendía a personas que habían intentado suicidarse están multiplicando por cuatro los pacientes», ha advertido Mar España, directora de la Plataforma Control Z.
El psicólogo del Programa de atención a la conducta suicida del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, Francisco Villar, ha confirmado el aumento de casos.
«Tenemos a chicas de nueve años haciendo toda la parte de ejercicios faciales y de maquillajes, que están súper preocupadas en luchar contra las arrugas; esa focalización en la imagen incrementa con mucho la presión estética, piensan que podrían ser más guapas» y reciben un mensaje continuo de que no son suficientes o podrían ser mejores.
Para el psicólogo, el principal problema que tienen esos menores «es que todo el tiempo que están dedicando a esto no están haciendo cosas sanas para ellos; tiene que ver con la pérdida de oportunidades».
«Un chico que no puede descansar por la noche, que no duerme, no puede aprender, no puede crecer, no puede estar, no puede sentir bienestar. Acaba arrastrando ese malestar, enfrentando una pérdida de ánimo y perdiendo la capacidad de vincularse con los otros», ha añadido el experto a EFE.
El uso problemático y excesivo de las pantallas también deriva en obesidad. «Un niño que ve televisión tiene muchas más posibilidades de tener la obesidad que un menor que no la ve. No solo porque la televisión es una actividad estática, sino por todos los contenidos publicitarios que le llevan a modificar la alimentación y otros hábitos».
Para el experto, la solución es fácil: «No le des el móvil al niño al menos hasta los 16 años, aguanta la presión social» porque los entornos digitales son un mundo de adultos.
La directora de la Plataforma Control Z ha explicado que va a plantear a los grupos parlamentarios propuestas para mejorar la ley de protección de los menores en los entornos digitales, que se tramita en el Congreso de los Diputados y que ha deseado que se apruebe «con el máximo consenso».
Una de ellas va dirigida al sistema educativo para que la enseñanza digital se adapte a las pautas que están dando las sociedades médicas: entre de 0 a 6 años de cero horas, es decir, en educación infantil no puede enseñarse con pantallas porque es la edad de máxima plasticidad cerebral; de 6 a 12 años máximo una hora al día y a partir de los 12 años, dos horas con máximo.
Además, apuesta por la prohibición del acceso a redes sociales hasta una determinada edad (que coinciden puede fijarse en los 16 años) y exigir responsabilidad penal a las plataformas.
«Hay un abanico de medidas que todavía pueden mejorar la ley; estamos hablando realmente de una epidemia y un delito de salud pública. El algoritmo por ese uso excesivo va a provocar que, si estoy mal, mi mente se vaya como un pegamento atraída hacia contenidos más negativos que van a poder provocar incluso mis ideas suicidas», ha aseverado la ex directora de la Agencia Española de Protección de Datos.
16 septiembre 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
La Fundación Española de Reumatología recomienda realizar ejercicio a los niños con enfermedades reumáticas
Así, la Fundación ha subrayado que es habitual que, por desconocimiento, se relacionen las enfermedades reumáticas con personas mayores. «A pesar de que en algunos casos esto es cierto como en el caso de la artrosis o la osteoporosis, hay muchas otras patologías reumáticas que debutan en la juventud e incluso algunas de ellas durante la niñez y la adolescencia, pudiendo aparecer incluso en recién nacidos», apunta.
«Es fundamental combatir este mito, ya que con una mejor información se puede favorecer una detección precoz e instaurar un tratamiento adecuado que les permita llevar una vida con normalidad, en la que es fundamental integrar hábitos de vida saludable como una alimentación sana y equilibrada y la práctica de ejercicio físico de forma rutinaria», ha afirmado el jefe del Servicio de Reumatología del Hospital de Mérida y experto en reumatología pediátrica, Raúl Veroz.
En este sentido, la Fundación señala que se estima que 1 de cada mil niños en España padece alguna enfermedad reumática, siendo la artritis idiopática juvenil (AIJ) la más frecuente.
Con el objetivo de darle visibilidad al impacto de estas patologías en el colectivo infantil, desde la Fundación Española de Reumatología han impulsado una nueva ‘Jornada Reumafit Junior’, que se ha celebrado en El Raposo (Badajoz) este 14 de septiembre, en la que han participado niños de entre 7 y 15 años con alguna enfermedad reumática.
Esta iniciativa, que ha contado con la colaboración de la Asociación Reumatológica Extremeña (AREX), busca concienciar sobre los beneficios que tiene realizar ejercicio físico ya que, «hay una amplia evidencia científica que demuestra cómo la práctica de ejercicio contribuye a combatir el dolor, reducir la inflamación, mejorar la flexibilidad y mitigar los efectos debilitantes de las enfermedades reumáticas, entre otros aspectos», ha explicado Sara María Rojas, presidenta de AREX.
Los especialistas insisten en que se debe recomendar la realización regular de una actividad física moderada, así como ejercicios para mejorar la fuerza y la flexibilidad (estiramientos).
Además, señalan que los niños con AIJ pueden participar en actividades deportivas cuando la enfermedad está bien controlada, ya que no hay más riesgo de recaídas. Eso sí, apuntan que se debe realizar ejercicio sin que llegue a ocasionar dolor y dentro de la tolerancia de cada uno, y retomar gradualmente la actividad deportiva tras la resolución de un episodio inflamatorio articular.
15 septiembre 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
La infección por el coronavirus no parece alterar la función pulmonar de niños y adolescentes
Es sabido que la COVID-19 no se presenta con igual gravedad en la población más joven comparada con los de mayor edad. Lo que no significa que entre los casos de niños y jóvenes afectados no se pueda producir una enfermedad grave ni sea necesaria la hospitalización en determinados casos, pues como recuerdan los especialistas, en este grupo etario el riesgo es bajo, pero no es cero.
No obstante, dos estudios vienen a refrendar el menor impacto de la enfermedad en los jóvenes, al menos en lo que respecta a la función pulmonar.
Los estudios concluyen que la función pulmonar no parece verse dañada tras haber superado la infección. Los resultados de ambos trabajos se acaban de presentar en el congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), que se está celebrado recientemente de forma virtual.
Uno de los estudios, dirigido por Ida Mogensen, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, no observó diferencias estadísticamente significativas en cuanto a la función pulmonar entre los jóvenes que habían pasado una infección por SARS-CoV-2 y los que no.
Ni siquiera entre los que tenían asma, aunque en ese grupo se encontró una tendencia hacia mediciones ligeramente más bajas del volumen de aire espiratorio forzado en un segundo (FEV1), una de las medidas de la función pulmonar.
Tendencia que podría indicar peor función en asma
«Nuestro análisis mostró una función pulmonar similar independientemente del historial de COVID-19″, afirma Mogensen. «Cuando incluimos a 123 participantes con asma en el análisis, el 24 % que había tenido COVID-19 tendía a tener una función pulmonar ligeramente más baja, pero no fue estadísticamente significativo».
Al margen de esa tendencia, no se registraron diferencias entre los que habían tenido la COVID en las mediciones de los eosinófilos, los indicadores de inflamación, las respuestas alérgicas o el uso de corticosteroides inhalados.
El estudio ha recopilado información de 661 jóvenes con una edad promedio de 22 años, y que formaban parte de otro gran estudio donde se les realizaba exámenes médicos periódicos. El examen prepandémico más reciente se llevó a cabo entre 2016 y 2019; los seguimientos de la COVID-19 se efectuaron entre octubre de 2020 y mayo de 2021. Los datos recopilados incluyeron mediciones de la función pulmonar, de la inflamación y de los eosinófilos.
De los 661 participantes, 178 (27 %) tenían anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Los investigadores midieron el FEV1, y la relación FEV1 con la capacidad vital forzada (FVC), un indicador de vías respiratorias estrechas. Calcularon los cambios en la función pulmonar entre el período anterior a la pandemia y durante la pandemia, y compararon el cambio porcentual con los participantes que no habían sido infectados.
“Estos resultados son tranquilizadores para los adultos jóvenes. Sin embargo, continuaremos analizando datos de más personas. En particular, queremos observar más de cerca a las personas con asma, ya que el grupo de este estudio era bastante pequeño. También tenemos curiosidad por saber si el tiempo transcurrido desde la infección es importante, así como la gravedad de la enfermedad y los síntomas».
Un segundo estudio con similares resultados
Un segundo estudio presentado también en el congreso obtuvo similares resultados: la función pulmonar en niños y adolescentes tampoco se vio afectada por la COVID-19, salvo que se sufriera en la forma grave de la enfermedad.
Anne Schlegtendal, especialista Neumología pediátrica en el Hospital Infantil de la Universidad Ruhr de Bochum, en Alemania, analizó los efectos a largo plazo de la infección por COVID-19 entre agosto de 2020 y marzo de 2021. La investigación recogió datos de 73 niños y adolescentes de entre cinco y 18 años, en un solo hospital. Otra limitación del trabajo es que en el grupo de pacientes con COVID no se incluyeron a aquellos con problemas respiratorios graves durante la fase aguda de la infección.
“Aunque los niños y adolescentes tienden a sufrir síntomas menos graves de la infección por COVID-19 que los adultos, hasta la fecha solo hay evidencia preliminar sobre los efectos a largo plazo del covid-19 en la función pulmonar en niños y adolescentes”, matiza Schlegtendal. “Es importante evaluar esto dado que los niños de todo el mundo se infectarán potencialmente con el SARS-CoV-2 siempre que las vacunas estén reservadas predominantemente para adultos y grupos de alto riesgo”.
Los investigadores realizaron pruebas de función pulmonar entre dos semanas y seis meses después de la infección por COVID-19 y compararon los resultados con un grupo de control de 45 niños que no habían sido infectados con el coronavirus, pero que podrían haber tenido alguna otra infección. Los participantes tenían diferentes grados de gravedad de la enfermedad. Una infección se consideró grave si el paciente presentaba disnea, fiebre superior a 38,5 grados centígrados durante más de cinco días, bronquitis, neumonía o permanecía en el hospital durante más de un día.
Diecinueve niños y adolescentes del grupo que había tenido covid-19 presentaron síntomas nuevos o persistentes después de la infección por SARS-CoV-2; ocho refirieron al menos un síntoma respiratorio, seis de los cuales fueron problemas respiratorios continuos y dos tenían tos persistente. Dos de estos ocho pacientes mostraron una función pulmonar anormal.
Infección grave, fuera o no por COVID
“Cuando comparamos a los pacientes con COVID-19 con el grupo de control, no encontramos diferencias estadísticamente significativas en la frecuencia de función pulmonar anormal. Se produjeron en el 16 % del grupo con COVID-19 y en el 28 % del grupo de control. Sin embargo, un análisis más detallado reveló una reducción en la capacidad vital forzada en pacientes que habían sufrido una infección grave, ya fuera covid-19 o alguna otra infección”, explica Schlegtendal.
“Estos hallazgos deberían ofrecer cierta tranquilidad a los niños, adolescentes y sus familias. La gravedad de la infección demostró ser el único predictor de cambios leves en la función pulmonar y esto es independiente de una infección por covid-19. La discrepancia entre los problemas respiratorios persistentes y la función pulmonar normal sugiere que puede haber una causa subyacente diferente, como la respiración disfuncional, que es un problema que también se ha identificado en adultos”.
Vacunar para frenar la transmisión
La presidenta de la Sociedad Respiratoria Europea, Anita Simonds, que es Consultora Honoraria en Neumología en el Hopsital Royal Brompton y profesora en el Imperial College de Londres, considera que los hallazgos de estos trabajos, en los que ella no ha participado, “brindan una importante tranquilidad sobre el impacto de la infección por COVID en la función pulmonar en niños y adultos jóvenes. Ya sabemos que este grupo tiene menos probabilidades de sufrir una enfermedad grave si contraen el virus, y estos estudios, que incluyen de manera importante grupos comparadores sin COVID-19, muestran que también tienen menos probabilidades de sufrir consecuencias a largo plazo con respecto a la función pulmonar”.
Sin embargo, la especialista considera necesario que se realicen más investigaciones sobre los efectos de la COVID-19 en personas con asma o que tienen una infección respiratoria grave, ya sea por la propia COVID o por otro agente infeccioso. “Estas personas pueden ser más vulnerables a los efectos a largo plazo sobre la función pulmonar y subraya la importancia de que todas las personas elegibles se vacunen contra la covid-19 para reducir la propagación general de la enfermedad”.
La dieta cetogénica mejoraría la evolución de la epilepsia en la mitad de los pacientes
La evidencia sobre su manejo en los diferentes tipos de pacientes acaba de ser actualizada en la segunda edición de una guía avalada por seis sociedades científicas.
Se calcula que un tercio de los pacientes con epilepsia no responden a ningún tratamiento farmacológico. Para la mitad de ellos seguir una dieta rica en grasas y pobre en hidratos de carbono, lo que se conoce como dieta cetogénica, podría mejorar la evolución de la enfermedad. Incluso, entre un 15 % y un 20 % de estos pacientes se queda libre de episodios de crisis. Así lo manifestó Consuelo Pedrón Giner, pediatra y miembro de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid, en la presentación on line de la segunda edición del Manual para la Práctica de la Dieta Cetogénica, promovida por Nutricia y que cuenta con el aval de seis sociedades científicas neurológicas y de nutrición.
“Esta revisión, actualizada, pretende acercar aún más el conocimiento de este tratamiento nutricional al manejo de la epilepsia refractaria tanto en niños como en adultos”, destacó Pedrón que también es la coordinadora del compendio.
En España, se estima que más de 400 000 personas sufren epilepsia, una enfermedad que es más frecuente en niños y adolescentes, y también en adultos mayores. Aproximadamente, el 35 % de todos ellos padecen epilepsia refractaria. “El 50 % de estos últimos responden a la dieta cetogénica con una disminución de la frecuencia de las crisis superior al 50 %”, lo que supone una mejora en su salud y en su calidad de vida, indicó la especialista.
Mejora aspectos cognitivos
Según Pedrón, “la práctica clínica ha demostrado que esta dieta también mejora los aspectos cognitivos y conductuales de los pacientes. Tienen un mayor nivel de alerta y de atención, y un mejor desarrollo del lenguaje y de las funciones sociales”, indicó. En este sentido, algunos síndromes epilépticos que se dan con frecuencia en la infancia pueden afectar al neurodesarrollo del niño y provocar un deterioro neurocognitivo. De ahí la importancia de considerar el establecimiento precoz de una dieta cetogénica antes de que el deterioro sea irreversible, ya que podría mejorar el pronóstico de diferentes enfermedades.
A juicio de la pediatra, en los pacientes que no son respondedores a otros tratamientos, la dieta cetogénica “debería considerarse de forma precoz porque ha demostrado ser eficaz y presenta muy pocos efectos secundarios”.
En enfermedades metabólicas
La dieta cetogénica está diseñada para imitar los cambios bioquímicos asociados con el ayuno forzando al cuerpo a utilizar la grasa como fuente de energía, una circunstancia que es beneficiosa en el control de las crisis epilépticas. Esta dieta, además, puede considerarse para el manejo de enfermedades metabólicas específicas que pueden generar epilepsia, incluyendo el síndrome por deficiencia del transportador de glucosa de tipo 1 (GLUT-1) y de la piruvato deshidrogenasa (PDH)16, tal como avala la evidencia científica.
El uso de esta dieta cada vez es más amplio, considerándose tanto en adultos como en niños. En el Hospital Niño Jesús han aumentado exponencialmente los casos durante los últimos cuatro años, explica la especialista. Aunque no existe un registro, la especialista calcula que su uso se ha incrementado hasta un 25 %.
Por otro lado, y, pese a que se pensaba que esta dieta podría conllevar efectos secundarios graves en los lactantes, la pediatra ha confirmado que no es así. “Lo que se necesita con estos pacientes es una monitorización muy estrecha por lo que se requiere que los pacientes estén ingresados para poder llevar un control estricto”.
Lactantes y embarazadas
En el caso de las embarazadas, las sociedades científicas han marcado diferentes posicionamientos al respecto que van desde la contraindicación relativa a la absoluta. No obstante, Pedrón subrayó que se debe tener en cuenta que se han descrito casos de gestantes que han llevado dieta cetogénica y han tenido embarazos a término sin problemas o con problemas menores. En ese sentido, asegura que si una mujer con esta dieta se queda embarazada “debemos alarmarnos menos que si no tuviéramos la evidencia que ya tenemos”
Estas son las limitaciones, dificultades y retos de la investigación del cáncer pediátrico
El jefe del Servicio de Hematoncológica Pediátrica del Hospital Universitario la Paz nos cuenta cómo se encuentra en la actualidad la investigación del cáncer pediátrico y cómo ha afectado –y lo hará en los próximos años– la pandemia por la COVID-19.
Cuando una persona de nuestro entorno o a nosotros mismos se nos diagnostica de cáncer, se remueven los cimientos internos de nuestras emociones y comportamientos. Aparece el miedo. No es para menos, es la pandemia silente del último siglo. Sin embargo, es poco probable que conozcamos a algún niño o adolescente con esta enfermedad.
De hecho, las decenas de tipos diferentes de cáncer que acontecen en los más pequeños, son consideradas enfermedades poco prevalentes, raras, huérfanas. Pero el cáncer pediátrico no solo existe, sino que provoca el mayor número de muertes en esta población. Uno de cada cinco niños que fallecen en Europa lo hacen por cáncer, y cada vez constituye una enfermedad más prevalente en los países en vías de desarrollo. Pero la conciencia social profunda de la existencia del cáncer en menores y su dimensión debería llevar implicado un espíritu de reacción y transformación.
Aún estamos lejos de la remisión completa del cáncer infantil y sin secuelas. Aproximadamente dos de cada tres niños que superan el cáncer van a presentar efectos adversos importantes
Desde que hace algo más de 70 años, en 1948, Sidney Farber reportara las primeras curaciones transitorias de leucemia en niños con uno de los fármacos quimioterápicos iniciales (aminopterina), hasta que Shannon Maude en 2018 publicara como el tisagenlecleucel –un medicamento celular de terapia avanzada– inducía remisiones en leucemias intratables, también en niños, ha sido la investigación la que ha permitido generar esperanzas de que este siglo, y durante las próximas décadas, se pueda alcanzar la curación de estas enfermedades.
No obstante, aún estamos lejos de la remisión completa y sin secuelas. Aproximadamente dos de cada tres niños que superan el cáncer van a presentar efectos adversos importantes. Más de medio millón de adultos en este momento son supervivientes a un cáncer en edad pediátrica, pero el precio es una elevada cronicidad y dependencia del sistema sanitario de por vida.
El cáncer pediátrico no es igual que el adulto
En la actualidad, la mayoría de los fármacos que utilizamos en el tratamiento del cáncer infantil todavía no están autorizados en población pediátrica y se hacen por homología en la población adulta. Apenas 9 de los 150 fármacos desarrollados como tratamientos contra el cáncer han sido aprobados en población pediátrica en la última década.
Hay que dejar claro que los niños no son adultos pequeños ni los cánceres en ellos son iguales que los que ocurren en población adulta.
El desinterés de la industria farmacéutica por la investigación en cáncer pediátrico basado en su baja prevalencia, apenas un 0,9 % del cáncer de adultos, es uno de los principales retos a los cuales tenemos que enfrentarnos.
Para ello, hay que establecer alianzas equilibradas no basadas en criterios de prevalencia sino de impacto social y valores. Y con una estrategia basada en un objetivo común: la curación completa, con tratamientos adaptados a las características únicas de la edad pediátrica que además garanticen estados de salud permanente y sin efectos secundarios.
La importancia de la investigación académica
Hoy en día no existe la especialidad de oncología pediátrica ni un plan formativo al respecto de los pediatras internos residentes que quieran realizar esta especialidad en nuestro país. Este hecho, junto con el modelo actual de gestión sanitaria territorial, genera una gran heterogeneidad y discrepancia entre los equipos que atienden esta patología en los más de 50 hospitales de nuestro país.
La dispersión territorial de los pacientes que sufren enfermedades raras y la ausencia de concentración del conocimiento y experiencia dificulta la incorporación en estudios internacionales y la implementación de nuevas estrategias como la medicina personalizada, las terapias avanzadas y el desarrollo de la investigación en cáncer infantil.
Por tanto, el reto de las sociedades científicas e instituciones académicas pediátricas que atienden el cáncer infantil es doble. Por un lado, establecer alianzas entre la investigación clínica de las biofármaceúticas con la investigación académica; y por otro, asesorar a los responsables de la administración y a la sociedad para un cambio de modelo de gestión de las enfermedades raras. Esta medida sin duda impactaría positivamente de manera costo-efectiva en los recursos siempre limitados.
Salud medioambiental y cáncer infantil
Igualmente, acciones dirigidas a evitar factores ambientales como el consumo de alcohol, tabaco, alimentación desequilibrada y el sedentarismo podrían evitar el 40 % de los cánceres de adultos. El cáncer es una enfermedad más fácil de prevenir que de curar. Pero en niños estos factores preventivos no son aplicables.
La incorporación de la salud medioambiental, la genética y la epigenética, tanto en el diagnóstico como durante el tratamiento y hasta la atención a los largos supervivientes, constituye un reto aún en desarrollo
Ahora bien, otros efectos indirectos medioambientales como la exposición a tóxicos por vertidos o daños en infraestructuras podrían desempeñar un papel importante junto con la predisposición genética en esta enfermedad, reportada en el 10 % de todos los cánceres en niños.
Así, la incorporación de la salud medioambiental, la genética y la epigenética, tanto en el diagnóstico como durante el tratamiento y hasta la atención a los largos supervivientes, constituye un reto aún en desarrollo.
Nuevos tratamientos: inmunoterapia y medicina personalizada
Junto con la cirugía, radioterapia, quimioterapia y el trasplante hematopoyético, la inmunoterapia emerge como una estrategia terapéutica importante que ya ha demostrado su eficacia en el neuroblastoma, el linfoma de Burkitt y en la leucemia aguda linfoblástica pediátrica.
Su implementación en el sistema sanitario está siendo gradual, fuente de impulso para valorar y apoyar la investigación académica, fundamentalmente por el interés de las instituciones de abaratar los costes elevados promovidos por el retorno de la inversión realizada por parte de la industria farmacéutica.
La implementación del diagnóstico molecular del tumor pediátrico en profundidad, junto con las características del paciente pediátrico que tiene el tumor, es sin duda una de las tareas aún pendientes en nuestro país, y que podría mejorar la supervivencia en algunos cánceres pediátricos, así como impactar en los costos derivados de tratamientos innecesarios y en el ahorro por efectos adversos a medio y largo plazo.
El impacto de la COVID-19 en esta enfermedad
Durante la pandemia, sobre todo las primeras olas, reinó un desconcierto provocado por la incertidumbre, el miedo y el desconocimiento. Esto trajo la modificación sustancial durante algunos meses de la gestión sanitaria, con retrasos diagnósticos y cambios en el manejo y monitorización de los pacientes con cáncer.
El impacto de la COVID-19 en términos de supervivencia en los niños con cáncer fue importante sobre todo en países en vías de desarrollo y en los pacientes pediátricos con mayor vulnerabilidad inmunológica o comorbilidades asociadas. Ahora bien, también está siendo una oportunidad para explorar estrategias terapéuticas desarrolladas para el tratamiento de infecciones virales.
Si asumiéramos el cáncer con la misma profundidad que la mayoría de la sociedad ha asumido la COVID-19, probablemente en pocos años estaríamos hablando de la curación completa de muchos tipos de cáncer a través de la investigación, expreso Antonio Pérez Martínez.
La pandemia constituye un ejemplo importante de la capacidad de resiliencia de nuestra sociedad, y de un claro exponente de cómo se puede acelerar la investigación cuando existe conciencia social profunda y transformadora y la necesidad así lo requiere. Las vacunas para el SARS-CoV-2 se han desarrollado en meses, siendo ahora un arsenal eficaz para prevenir las formas graves de la enfermedad.
Esto puede verse como una gran oportunidad para trasformar la visión de la sociedad hacia la ciencia y los científicos, y establecer los canales para que sean ellos los líderes impulsores del desarrollo equilibrado y sostenible.
Antonio Pérez Martínez es jefe del Servicio de Hematooncología Pediátrica del Hospital Universitario la Paz y coordinador del grupo de Trabajo CART del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético. Es el investigador principal del Grupo de Investigación Traslacional en Cáncer Infantil, Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Paz (idiPAZ) (2013) y responsable de la Unidad de Investigación Clínica en Oncohematología Infantil acreditada por el consorcio europeo Innovative Therapies For Children with Cancer (ITCC) (2016).
La desnutrición aumenta un 30 % el riesgo de infección
Los niños con desnutrición pueden presentar complicaciones infecciosas y estancias más largas en el hospital después de una cirugía. Para abordar este tema, Danone Specialized Nutrition lanza la campaña ‘Rompe el Círculo’ con la que pretende concienciar de la relación bidireccional entre la desnutrición y la infección, especialmente en la infancia.
Existe un círculo vicioso entre la desnutrición y la infección. Mientras las infecciones exacerban la desnutrición, esta aumenta el riesgo de infección en un 30 %.
Diversos estudios han confirmado que las enfermedades por deficiencia alimentaria pueden reducir la resistencia del organismo a las infecciones y afectar de modo adverso el sistema inmunológico. Al mismo tiempo, también se ha demostrado que los niños con desnutrición presentan complicaciones infecciosas más frecuentes y estancias más largas en el hospital después de una cirugía. Con el objetivo de llamar la atención sobre el papel de la desnutrición en la evolución de las infecciones pediátricas, Danone Specialized Nutrition ha puesto en marcha la campaña ‘Rompe el Círculo’, para reflejar, además, la importancia del diagnóstico temprano de la desnutrición en pediatría y de derivar al paciente, cuanto antes, al especialista.
Cualquier infección es más frecuente en un niño con mal estado nutricional
“A la hora de abordar la desnutrición infantil, el papel de los pediatras de Atención Primaria es clave, pues son la puerta de entrada al sistema sanitario.
Son ellos los que primero pueden actuar frente a la desnutrición, detectando problemas orgánicos subyacentes y/o matizando comportamientos poco saludables. Y, en caso de que el paciente pueda beneficiarse, serían ellos los que iniciarían los trámites de la derivación al especialista”, indica el doctor Iván Carabaño, médico adjunto del servicio de Pediatría del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
Una vez realizada la derivación a gastropediatría o a nutricón , “los especialistas, si están capacitados en nutrición clínica, van a facilitar que los niños en situación de riesgo nutricional no inclinen su balanza hacia un escenario de carencia, sino que consigan equilibrarlo de una manera razonable y con pautas de nutrición específicas”, remarca el doctor Carabaño.
La relación entre desnutrición e infección es bidireccional. Por un lado, los cambios en la microbiota intestinal relacionados con la desnutrición comprometen la función inmune1, mientras que las deficiencias de proteínas y micronutrientes comprometen las funciones inmunes innatas y adaptativas.
Por otro lado, la infección aumenta el riesgo de desnutrición debido al gasto metabólico de la activación inmunitaria, por su efecto directo -como, por ejemplo, con la pérdida de nutrientes durante una diarrea-, así como por la potencial suspensión del apoyo nutricional en lactantes críticamente enfermos.
“Las infecciones graves más prevalentes a nivel mundial en el colectivo infantil afectado por la desnutrición son tres: diarrea, neumonía y sarampión, y estos tres procesos conllevan en estos niños una gran letalidad. Pero, realmente, cualquier infección es más frecuente en un niño con mal estado nutricional”, explica el especialista.
Soporte nutricional temprano
Una intervención nutricional temprana en los niños con desnutrición aumenta la posibilidad de obtener mejores resultados. “La precocidad en la restauración de un buen estado nutricional es, sin duda, un factor muy importante. Incluso, en ciertas situaciones de riesgo, el pediatra se ha de anticipar a la aparición de una desnutrición, pues la optimización del estado nutricional va a mejorar la recuperación del niño”, dice el doctor Carabaño.
En esta línea, tener en cuenta el valor que aporta cada nutriente al sistema inmunitario del paciente es fundamental en el abordaje de la desnutrición, especialmente en la desnutrición infantil. Por eso, el objetivo del tratamiento nunca debe ser la simple ganancia de peso, sino lograr un aporte adecuado de cada nutriente para un buen desarrollo.
“Siempre que sea posible, el soporte nutricional de elección será la nutrición enteral. Por razones obvias, dentro de las opciones enterales, nos decantaremos por la oral. Si esta fuera imposible, se podría recurrir a ofrecer los aportes a través de una sonda, que lleve la alimentación directamente hasta el estómago, o hasta el intestino delgado.
Cuando la alimentación no pueda llegar al aparato digestivo, se recurrirá a la llamada nutrición parenteral, que es la que se ofrece directamente a través de una vena”, concreta el especialista del Hospital 12 de Octubre.
Por último, el experto incide en que, en el colectivo infantil, los estilos de vida saludables son el factor preventivo más importante a la hora de reducir la prevalencia de enfermedades no transmisibles en un futuro, en especial, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
“En este orden de cosas, garantizar una nutrición apropiada para cada niño, atendiendo a sus problemas y necesidades, ha de ser uno de los objetivos prioritarios de salud para cualquier población que se marque un horizonte mejor. En nuestras manos está que así sea”, ultima el doctor Carabaño.
Biontech-Pfizer afirman que su vacuna es segura en niños de 5 a 11
La vacuna de Biontech-Pfizer demostró ser segura para niños de cinco a 11 años y brinda una respuesta inmune estable, según afirmaron recientemente las dos empresas.
Añadieron que los datos del estudio clínico estarán disponibles lo antes posible para la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) estadounidense.
«Estamos contentos de poder presentar a las autoridades de aprobación antes del comienzo de la temporada invernal los datos para el grupo de niños en edad escolar», cita un comunicado al presidente de la empresa alemana Biontech, Ugur Sahin.
A diferencia del grupo de niños de más de 12 años, a los de cinco a 11 años les fue inoculado para el estudio clínico de la fase 2-3 solo un tercio de la dosis. Las dos dosis fueron aplicadas con un intervalo de tres semanas.
«Las reacciones de anticuerpos de los participantes a quienes les fue administrada una dosis de diez microgramos fue comparable con las de aquellos de un estudio anterior de Pfizer-Biontech en personas de 16 a 25 años que recibieron una dosis de 30 microgramos», informaron las empresas.
De acuerdo al comunicado, los efectos secundarios también fueron comparables a los del grupo de personas de más edad. Se espera que los resultados de otros dos grupos de participantes de dos a cinco años así como de seis meses a dos años estén disponibles en el cuarto trimestre de 2021.
En el estudio participaron un total de 4 500 niños de 6 meses a 11 años en más de 90 clínicas de Estados Unidos, Finlandia, Polonia y España. Los datos del grupo de cinco a 11 años pertenecen a 2 268 participantes.
septiembre 20/2021 (dpa) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Si hay una vacuna anti COVID para confiar, es la cubana
Si hay una vacuna anti-COVID en la que el mundo entero puede confiar es la cubana, afirmó Elia Maritza Rodríguez, cuya nieta fue inmunizada en la campaña de vacunación que continúa en Cuba.
En declaraciones a Prensa Latina, Rodríguez aseguró que la administración del fármaco nacional Soberana 02 a niños de dos a 11 años de edad que comenzó la víspera en la isla caribeña es un sueño acariciado.
«Es un sueño muy acariciado por nuestro país de que nuestros niños en edades tan tempranas se puedan vacunar y que garantizan su vida, su salud y la protección contra esa enfermedad. La familia cubana reconoce el esfuerzo de muchas personas para lograr esas vacunas», comentó.
Al acompañar la víspera a su nieta de seis años, estudiante de la escuela unificada (primaria y secundaria) Felipe Poey Aloy de esta capital, recordó que contamos con una plataforma creada hace tiempo en materia de campañas de vacunación de la población y, a su juicio, es reflejo del empeño de la Revolución para el desarrollo de la salud.
«Nosotros estamos vacunados desde que estamos en la barriga de nuestra madre. Quizás el mundo nos critique de que orgullosamente somos el primer país del mundo que está vacunando a sus niños, porque tenemos una base científica para el desarrollo de esa vacuna», enfatizó.
Ante los cuestionamientos sobre la administración de los fármacos anti-COVID en menores de 18 años, instó a esas personas a documentarse acerca de todos los beneficios que pueden aportar en ese grupo etario para protegerlos de la enfermedad, y a confiar en todo lo que hace la ciencia cubana por la salud de nuestros niños.
El pasado 3 de septiembre, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), autoridad reguladora nacional, aprobó la primera campaña de inmunización masiva anti-COVID-19 para niños de dos a 18 años,
Un día después, menores de entre 12 y 18 años recibieron la primera dosis de Soberana 02, proceso previsto hasta el 5 de noviembre.
Además del esquema de esta última más una tercera dosis de refuerzos de Soberana Plus aplicada a ese grupo etario, cuya eficacia fue de 91, 2 por ciento contra la enfermedad sintomática en su análisis fase III; los estudiantes de grado 12, tercer año de la enseñanza técnico-profesional así como del último año de formación pedagógica reciben Abdala.
Esta última, diseñada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, fue la primera vacuna cubana y de América Latina en recibir la autorización para uso en emergencia, tras demostrar 92,28 de eficacia.
El propósito declarado por Cuba es que toda la población apta para ser vacunada contra la COVID-19 reciba al menos una dosis de cualquiera de los esquemas autorizados antes de finalizar el mes de septiembre.
septiembre 17/2021 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Camboya comienza a administrar la vacuna anti COVID a niños de 6 a 12 años
Camboya comenzó este viernes a inmunizar a niños de 6 a 12 años contra el coronavirus, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no ha recomendado aplicar la vacuna anti-COVID a menores.
El nieto del primer ministro, Hun Sen, se halló este viernes entre los primeros que recibieron una dosis de la vacuna china Sinovac ante los periodistas en Phnom Penh.
«Es necesario que hagamos esto porque tenemos que salir adelante», declaró Hun Sen.
El país del sudeste asiático planea administrar dos dosis de Sinovac a niños de entre 6 y 12 años, así como una dosis de refuerzo más adelante.
Camboya ha vacunado a cerca del 72 % de sus 16 millones de habitantes con dos dosis, mientras que el 98 % de los adultos ha recibido su primera dosis, según el Ministerio de Sanidad.
Sinovac ha sido aprobada para su uso en adultos en más de 50 países, pero hasta ahora solo China la había autorizado en niños. Incluso, el gobierno chino comenzó a ponérselo a niños de tres años en adelante.
Según la OMS, aún no se han probado los beneficios de inmunizar a los niños menores de 12 años.
«Se necesitan más datos sobre el uso de las diferentes vacunas COVID-19 en niños para poder hacer recomendaciones generales», señaló la agencia de salud de Naciones Unidas.
septiembre 17/2021 (AFP) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Los síntomas prolongados de COVID en los niños rara vez persisten más allá de las 12 semanas
Los síntomas de COVID prolongados rara vez persisten más allá de las 12 semanas en niños y adolescentes, a diferencia de los adultos. Sin embargo, se necesitan más estudios para investigar el riesgo y el impacto de la COVID prolongada en los jóvenes para ayudar a orientar las decisiones sobre la política de vacunación, según una revisión dirigida por el Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI), en Australia.
La revisión, publicada en la revista Pediatric Infectious Disease Journal, encontró que los estudios existentes sobre la COVID prolongada en niños y adolescentes tienen importantes limitaciones y algunos no muestran una diferencia en los síntomas entre los que han sido infectados por el SARS-CoV-2 y los que no.
Estos datos llegan cuando un nuevo informe de investigación del MCRI sobre el COVID-19 afirma también que, tras 10 meses en circulación, la cepa Delta no había causado una enfermedad más grave en los niños que las variantes anteriores y que la mayoría de los casos seguían siendo asintomáticos o leves.
Sin embargo, descubrió que los niños y adolescentes con condiciones de salud preexistentes, incluyendo la obesidad, la enfermedad renal crónica, la enfermedad cardiovascular y los trastornos inmunológicos tienen un riesgo 25 veces mayor de COVID-19 grave. Una reciente revisión sistemática informó de que la COVID-19 grave se produjo en el 5,1 % de los niños y adolescentes con enfermedades preexistentes y en el 0,2 % sin ellas.
El profesor del MCRI, Nigel Curtis explica que, aunque los niños con infección por SARS-CoV-2 solían ser asintomáticos o tener una enfermedad leve con bajas tasas de hospitalización, el riesgo y las características de la COVID larga no se conocían bien.
«Los estudios actuales carecen de una definición clara de los casos y de datos relacionados con la edad, tienen tiempos de seguimiento variables y se basan en los síntomas comunicados por los propios padres o por ellos mismos sin confirmación de laboratorio –señala–. Otro problema importante es que muchos estudios tienen bajas tasas de respuesta, lo que significa que podrían sobreestimar el riesgo de COVID prolongado».
Por su parte, la doctora Petra Zimmermann, del MCRI y de la Universidad de Friburgo, en Suiza, señala que los síntomas de la COVID-19 prolongada eran difíciles de distinguir de los atribuibles a los efectos indirectos de la pandemia, como el cierre de los colegios, no ver a los amigos o no poder hacer deporte o aficiones.
«Esto pone de relieve por qué es fundamental que los futuros estudios incluyan grupos de control más rigurosos, que incluyan a los niños con otras infecciones y a los ingresados en el hospital o en cuidados intensivos por otros motivos», añade.
La revisión dirigida por el MCRI analizó 14 estudios internacionales en los que participaron 19 426 niños y adolescentes que informaron de síntomas persistentes tras la COVID-19. Los síntomas más comunes notificados entre cuatro y 12 semanas después de la infección aguda fueron dolor de cabeza, fatiga, trastornos del sueño, dificultades de concentración y dolor abdominal.
El profesor Curtis, que también es catedrático de enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Melbourne y jefe de enfermedades infecciosas en el Royal Children’s Hospital, subraya que es tranquilizador que haya pocas pruebas de que los síntomas persistieran más de 12 semanas, lo que sugiere que la COVID prolongada podría ser menos preocupante en niños y adolescentes que en adultos.
Sin embargo, afirma que se necesitan urgentemente más estudios para fundamentar las decisiones políticas sobre las vacunas contra la COVID en niños y adolescentes.
«El bajo riesgo que supone la enfermedad aguda significa que uno de los principales beneficios de la vacunación contra la COVID en niños y adolescentes podría ser protegerlos de la COVID larga –apunta-. Una determinación precisa del riesgo de COVID larga en este grupo de edad es, por tanto, crucial en el debate sobre los riesgos y beneficios de la vacunación».
El informe del MCRI sobre la COVID-19 también confirmó las lagunas de investigación en torno al papel de la variante Delta en la enfermedad de la COVID-19 en niños y adolescentes.
El profesor Andrew Steer, copresidente del Grupo de Gobernanza de COVID-19 del MCRI, advierte de que, dado que la variante Delta es más transmisible, hace que el control de los brotes en la comunidad sea difícil si no se aplican estrategias de mitigación del riesgo.
«Se necesitan más datos para describir la carga de COVID-19 en niños y adolescentes tras la aparición de la variante Delta, altamente transmisible, y porque se ha dado prioridad a los adultos para las vacunas --apostilla–. A medida que se reducen las restricciones y aumenta la circulación de otros virus respiratorios, también debemos comprender si la coinfección con otros virus respiratorios, como el VRS o la gripe, aumenta la gravedad de la enfermedad en los jóvenes».
Pero el profesor Steer precisa que los padres deberían estar tranquilos porque la enfermedad causada por la variante Delta sigue siendo asintomática o leve en la gran mayoría de los niños y adolescentes y las hospitalizaciones siguen siendo poco frecuentes.
septiembre 17/2021 (Europa Press) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
La lactancia materna se asocia con una presión arterial más baja en la primera infancia
Según un estudio de la American Heart Association, incluso un breve período de lactancia materna es beneficioso para evitar problemas cardiovasculares como la presión arterial alta.
Los bebés que fueron amamantados, aunque solo durante unos días, tenían una presión arterial más baja que los alimentados exclusivamente con leche de fórmula, según una investigación publicada recientemente en la revista de la American Heart Association.
El estudio también ha confirmado que la lactancia materna está asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en la edad adulta. Sin embargo, la cantidad y la duración de la lactancia materna necesaria para lograr un beneficio cardiovascular no está del todo clara.
«Este es el primer estudio que evalúa la asociación de la lactancia materna en los primeros días de vida y la presión arterial en la primera infancia», ha explicado Kozeta Miliku, autora principal del estudio y doctora en Medicina, Kozeta Miliku.
Añade que los bebés que recibieron incluso una cantidad relativamente pequeña de calostro tenían una presión arterial más baja a los 3 años de edad, “independientemente de cuánto tiempo fueron amamantados o cuándo recibieron otros alimentos complementarios».
Más de 2 400 niños
Los investigadores utilizaron datos del Estudio de cohorte CHILD canadiense en curso. Se trata de un estudio de más de 3 000 niños que nacieron entre 2009 y 2012 y que se ha seguido desde entonces para comprender cómo las experiencias de la vida temprana dan forma a la salud y el desarrollo. Analizaron la información sobre alimentación infantil de casi 2 400 niños.
Entre esos niños, el 98 % fueron amamantados (un 4 % solo recibieron lactancia materna durante la estancia en el hospital). Entre los niños amamantados, el 78 % tomaron leche materna seis meses o más, y el 62 % fueron amamantados exclusivamente con lactancia materna durante tres meses.
Conclusiones
A los 3 años, los niños que nunca fueron amamantados tenían medidas de presión arterial más altas (promedio de 103/60 mm Hg), en comparación con aquellos que sí tomaron leche materna (promedio de 99/58 mm Hg).
Entre los bebés que solo recibieron lactancia materna durante su estancia en el hospital, las medidas de presión arterial también fueron más bajas (promedio de 99/57 mm Hg) en comparación con los que nunca fueron amamantados (promedio de 103/60 mm Hg).
La presión arterial entre los niños pequeños que habían sido amamantados era más baja independientemente de su índice de masa corporal a los 3 años o de los factores sociales, de salud o de estilo de vida de sus madres.
Según Meghan B. Azad, autora principal del estudio, subdirectora del Estudio de cohorte CHILD y profesora asociado de pediatría y salud infantil en la Universidad de Manitoba, los beneficios de la lactancia materna exclusiva y sostenida están bien documentados para numerosas afecciones de salud (infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas durante la infancia y afecciones crónicas como el asma y la obesidad en etapas posteriores de la vida).
«Nuestro estudio sugiere que, para los resultados cardiovasculares como la presión arterial, un breve período de lactancia materna es beneficioso. Esto apunta al calostro como un factor clave en la configuración de los procesos de desarrollo durante el período neonatal. Por muchas razones, la lactancia materna sostenida debe apoyarse firmemente y también es importante entender que ‘cada gota cuenta’, especialmente en esos primeros días críticos de vida», concluye.
El debilitamiento de las células T, posible origen del SIM por COVID-19 en niños
Mediados de 2020 y primeros meses de 2021. Niños de numerosos países del mundo comienzan a presentar una afección muy similar a la enfermedad de Kawasaki que obligaba, a algunos, a ser ingresados en unidades de intensivos.
Pocos meses después, y tras el reporte, muy escaso, de fallecimientos –básicamente porque no se establecía un diagnóstico diferencial adecuado-, se confirma que el cuadro está ligado a la infección por SARS-CoV-2 y se le otorga ‘nombre y apellidos’ concretos: síndrome inflamatorio multisistémico en los niños (MIS-C).
Este cuadro, que afecta a distintos sistemas (gastrointestinal, piel y mucosas y en los casos más graves, aunque afortunadamente muy infrecuentes, afectación cardíaca en forma de miocarditis) aparece claramente después de pasar el coronavirus, en torno a las cuatro semanas posteriores a la infección aguda, momento en el que la PCR (reacción en cadena de polimerasa), puede incluso aparecer como negativa. Ya no está activa al virus porque el síndrome es una respuesta inflamatoria del organismo, lo que podría considerarse como una secuela tardía de la COVID-19 en niños.
Incidencia anecdótica, pero preocupante
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantuvo que la incidencia de este cuadro inflamatorio multisistémico era anecdótica, solicitó a centros médicos de todo el mundo que investigarán esa conexión, “ante la hipótesis de que este ‘shock’ tóxico o enfermedad de Kawasaki pudiera estar relacionado con la COVID-19. Es por tanto urgente caracterizar este síndrome para entender sus causas y efectos», señalaba el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Ante lo que calificaron como necesidad urgente de recopilar datos estandarizados que describieran las presentaciones clínicas, la gravedad, los resultados y la epidemiología de este nuevo síndrome, la OMS creó un grupo de trabajo con expertos internacionales.
Uno de ellos, el español Pablo Rojo, de la Unidad de Enfermedad Infecciosa Pediátrica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, destacaba a través de DM un mensaje, de tranquilidad: los casos eran escasos y se mantuvieron estables desde la primera ola de la pandemia. «Además, aunque algunos tienen que entrar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), dos o tres días, su evolución es muy buena, igual que la del resto de afectados que no requiere asistencia intensiva”.
Los datos de los especialistas que conforman el grupo de trabajo de la OMS señalan que el SIM-C ocurre en menos de uno de cada 100 000 niños –en Estados Unidos se han notificado más de 2 600 casos desde que comenzó la pandemia-, cifras que se siguen manteniendo estables, pero que no permiten bajar la guardia en cuanto a desvelar por qué se produce este cuadro inflamatorio.
Nuevos y esclarecedores datos
Una nueva investigación, publicada en Nature Communications, desvela ahora una importante pista sobre su origen y desarrollo: el agotamiento de las células T por exposición permanente a patógenos en los pacientes con MIS-C es uno de los posibles factores que impulsan esta enfermedad.
Este fenómeno sugiere que “un aumento tanto de las células NK (‘natural killer’ o asesinas naturales) como de las células T CD8+ agotadas podría mejorar los síntomas de la enfermedad inflamatoria, dice Noam Beckmann, del Centro de Investigación del Hospital Mount Sinaí de Nueva York (Estados Unidos) y coautor del trabajo.
En el mismo, señalan que han encontrado nueve reguladores clave de esta red de los que se sabe que tienen asociaciones con la funcionalidad de las células NK y las células T CD8+ agotadas. “Uno de esos reguladores, TBX21, es una prometedora diana terapéutica porque sirve de coordinador maestro de la transición de las células T CD8+ de eficaces a agotadas», señala el investigador.
Aunque desde la aparición de los primeros casos de este síndrome se sugirió un factor autoinmune como causa subyacente, los genes específicos, las vías y los tipos de células concretas seguían siendo desconocidos.
A través de este nuevo trabajo de expresión génica, los investigadores han dado un paso importante, mediante secuenciación del ARN de muestras sanguíneas, al proporcionar al campo nuevas vías de exploración que implican complejas redes y subredes de genes que construyeron a partir de casos pediátricos de MIS-C.
Para Beckmann, y según han podido observar en el análisis, una de las implicaciones más significativas de estas redes de genes suponía la supresión de dos tipos de células inmunitarias: las células asesinas naturales (NK) y las células T CD8+. “Investigaciones anteriores demostraron que cuando las células T CD8+ se exponen de forma persistente a los patógenos, entran en un estado de «agotamiento», lo que provoca una pérdida de su eficacia y capacidad de proliferación”.
Se considera así que las células T CD8+, concretamente, se encuentran en este estado de agotamiento, lo que podría debilitar la respuesta inmunitaria inflamatoria. “Además, un aumento de las células NK también se asocia a las células T CD8+ agotadas”.
Este síndrome no suele afectar a lactantes o al niño muy pequeño. La edad típica de sospecha y más característica se centra en la edad escolar, entre 5 y 12 años, aproximadamente, aunque también se han notificado casos de niños de 12 meses y de 16 años, sin enfermedad de base.
Prevenir la infección
El mensaje, según explicaba Rojo a DM, es “prevenir la infección hasta que las vacunas se generalicen”, pero si el niño se ha infectado, la primera recomendación es buscar atención pediátrica en el centro de salud.
Si la sintomatología persiste -fiebre muy alta (entre 39 o 40 grados), decaimiento sostenido, cuadro abdominal (deposiciones líquidas y vómitos) y con frecuencia exantema o conjuntivitis, entre otros, acudir directamente a la urgencia de un hospital.
Aumentan trastornos alimentarios de jóvenes alemanes en la pandemia
Los casos de obesidad infantil tratados en hospitales de Alemania subieron en un 60 por ciento en 2020, durante la pandemia de coronavirus, señala un estudio de la aseguradora pública de salud DAK al que tuvo acceso dpa.
El reporte añade que también se incrementaron los casos de anorexia y bulimia. Para el estudio se examinaron informes hospitalarios anonimizados de casi 800 000 niños y adolescentes de hasta 17 años asegurados por DAK.
«Los datos sobre las enfermedades muestran las alarmantes consecuencias de la pandemia para la salud de los niños y adolescentes», comentó en un comunicado Andreas Storm, director general de la aseguradora.
El número de pacientes jóvenes con sobrepeso aumentó considerablemente tras un descenso registrado durante el confinamiento en la primavera europea de 2020.
La cifra de niños y adolescentes con insuficiencia ponderal grave, es decir que tenían un peso muy por debajo del considerado saludable, aumentó un 35 por ciento el año pasado.
Los trastornos alimentarios tratados en régimen de internamiento, como la bulimia y la anorexia, se incrementaron significativamente mientras duraron las restricciones, con un aumento interanual del diez por ciento.
En general, un número ligeramente mayor de niños y adolescentes con un diagnóstico de diabetes tipo 1 fueron tratados como pacientes hospitalizados.
Por el contrario, los casos de enfermedades infecciosas se redujeron considerablemente gracias a las restricciones de contacto y las medidas de higiene. Por ejemplo, los tratamientos hospitalarios por infecciones intestinales virales bajaron en un 80 por ciento.
Storm reclamó que el nuevo gobierno que surja de las próximas elecciones en Alemania forme una comisión para ocuparse del tema. «La política y la ciencia deben analizar los efectos de la pandemia de coronavirus y desarrollar conceptos a largo plazo», recalcó.
septiembre 09/2021 (dpa) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
El sobrepeso y la obesidad pueden afectar a la respuesta de los niños asmáticos a los esteroides inhalados
Los niños asmáticos tienen menos probabilidades de responder a la medicación con esteroides inhalados si tienen sobrepeso u obesidad, lo que provoca ataques de asma más frecuentes, según una investigación presentada en el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea.
El estudio internacional es el primero que utiliza información sobre variantes genéticas relacionadas con el índice de masa corporal (IMC) para investigar si una mala respuesta a los corticosteroides inhalados (CSI) se debe al exceso de peso o a otros factores, como vivir en barrios con mala calidad del aire o estar expuesto al humo del tabaco.
La doctora Cristina Longo, que era becaria postdoctoral en el Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos) cuando llevó a cabo la investigación, y que ahora es profesora adjunta en la Universidad de Montreal (Quebec, Canadá), señala que «sabemos que los niños con asma, cuyos síntomas están mal controlados, tienden a ganar peso. Esto se debe posiblemente a que hacen menos ejercicio. Los niños asmáticos con sobrepeso u obesidad son más propensos a tener peores síntomas a pesar de estar bajo el tratamiento recomendado de corticoides inhalados, lo que hace que no solo sea un reto conseguir un peso saludable, sino también mejorar su calidad de vida».
«Las directrices de tratamiento recomiendan los corticoides para los niños con asma que tienen un IMC superior al normal. Nuestro grupo de investigación consideró que el enfoque de talla única para tratar a los niños con asma con esteroides inhalados como tratamiento de primera línea, en particular a los que tienen exceso de peso, merece una revisión», añade.
Por ello, subraya que, «como mínimo, debe fomentarse y priorizarse la investigación que identifique posibles tratamientos alternativos, especialmente porque el 30 % de los niños con asma también son obesos. Con el aumento de la epidemia de obesidad infantil, esperamos que este porcentaje aumente, lo que significa que este problema de mal control se verá con más frecuencia en la práctica clínica habitual».
La doctora Longo y sus colegas utilizaron los datos de 1 511 niños con asma, de entre dos y 16 años, procedentes de cinco estudios. Todos los niños utilizaban CSI y una respuesta deficiente se definió como uno o más ataques de asma que requerían atención médica urgente y/o un curso de corticosteroides orales.
Los investigadores obtuvieron información sobre la edad y el sexo del niño, el diagnóstico de asma, las características del asma (por ejemplo, la medicación y las exacerbaciones recientes), el IMC, las alergias, la exposición a desencadenantes ambientales nocivos como el tabaquismo y las variantes genéticas vinculadas al estado del IMC que se identificaron a partir del ADN extraído de muestras de sangre, saliva o hisopos nasales. Desarrollaron una «puntuación de riesgo», en la que cuantas más variantes genéticas relacionadas con el IMC tuviera un niño, mayor sería su puntuación.
Utilizaron la puntuación de riesgo genético para predecir los aumentos y disminuciones de las puntuaciones z del IMC de los niños. La puntuación z del IMC calcula en qué medida y en qué dirección se desvía el IMC de cada niño del valor medio «normal» para un niño de la misma edad y sexo que crece a un ritmo saludable.
Una puntuación z del IMC superior a 1 sugiere que el niño corre el riesgo de tener sobrepeso, una puntuación superior a 2 sugiere que el niño tiene sobrepeso y una puntuación superior a 3 sugiere que el niño es obeso.
La doctora utilizó las puntuaciones z del IMC previstas para evaluar las diferencias entre los niños en cuanto a su respuesta a los CSI, un enfoque conocido como «aleatorización mendeliana». Si había más ataques de asma en los niños con una puntuación z de IMC alta (es decir, tenían más variantes genéticas relacionadas con la susceptibilidad a una puntuación z de IMC más alta y tenían sobrepeso u obesidad) que en los niños con una puntuación z de IMC baja, significaba que lo más probable era que esto se debiera a su IMC y no a otros factores externos o ambientales.
«En los 1 511 niños con asma que tomaban CSI, la puntuación z media del IMC era de 0,69 y 318 (21 %) eran obesos. Aunque la respuesta deficiente a los CSI osciló entre el 20 % y el 80 % entre los cinco estudios internacionales, mostramos de forma consistente que la proporción de niños con respuesta deficiente a los CSI se duplicó con cada aumento de una unidad en la puntuación z del IMC», señala.
«Estos resultados sugieren que los médicos deben adoptar un enfoque más personalizado para tratar a los niños con sobrepeso y obesidad, prosigue. Los pediatras y los especialistas en asma deben ser conscientes de que los niños con mayor IMC podrían estar tomando CSI sin ningún beneficio. Sin embargo, queda por investigar si los tratamientos alternativos, como los biológicos, son más eficaces en este subgrupo de niños».
«Para los niños y sus padres, nuestros resultados arrojan luz sobre las razones por las que algunos niños pueden no estar respondiendo a su inhalador de esteroides como se esperaba, especialmente si están teniendo ataques de asma más frecuentes de lo esperado después de comenzar esta terapia , asegura. Nuestros resultados también podrían ser el catalizador que los padres y sus hijos necesitan para modificar su dieta y aumentar el ejercicio. Esto podría mejorar el estado del IMC del niño y su respuesta a los esteroides inhalados».
En una presentación relacionada con la reunión, la doctora Longo investigó si las variantes genéticas que anteriormente se habían asociado a una mala respuesta a los CSI eran más comunes en los niños asmáticos obesos que en los no obesos.
«Descubrimos que una variante concreta del gen NEGR1 era significativamente más frecuente en los niños obesos que en los no obesos. Esta variante se ha implicado en la disfunción de una hormona llamada leptina que regula la sensación de hambre. Esto podría sugerir que la disfunción de la leptina podría ser un posible culpable de la mala respuesta a los CSI en los niños con asma relacionada con la obesidad», apunta.
Chris Brightling, presidente del Consejo Científico de la Sociedad Respiratoria Europea y profesor de Medicina Respiratoria en la Universidad de Leicester (Reino Unido), que no participó en la investigación, dice que «se trata de una investigación muy buena y fascinante, con resultados importantes y novedosos».
«Arroja luz sobre la compleja interacción entre los genes, el peso y la respuesta a los corticosteroides inhalados, y subraya la necesidad de combinar los tratamientos farmacológicos con modificaciones del estilo de vida y la dieta, resalta. Los responsables políticos, los profesionales sanitarios y las familias deben hacer mucho más para atajar la creciente epidemia de obesidad entre los jóvenes».
septiembre 08/2021 (Europa Press) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
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